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sábado, 26 de diciembre de 2009
sábado, 12 de diciembre de 2009
UN MAR DE RECUERDOS
Recorreré el arrecife satisfecha, poniéndole nombre a los corales y a los peces que nadan a mi alrededor, feliz de saber que me marcho de aquí sabiendo algo más sobre las profundidades del mar.
Recordaré las Seychelles como el lugar en el que aprendí identificación de peces, de corales y metodología de investigación en arrecifes de coral.
En las Seychelles también enseñé lo que pude a quienes llegaron detrás de mí; peces, corales, buceo avanzado y primeros auxilios. Cada lunes y martes disfruté de los talleres de conservación marina con 41 niños y niñas que reunidos en la playa venían a aprender de mí pero que al final me enseñaron más cosas ellos a mí…
He visto tiburones de punta blanca, de punta negra y tiburones limón. He visto tortugas, rayas, morenas, pulpos, langostas, calamares, peces caja, peces globo, peces león, peces loro, peces conejo… caracolas, estrellas de mar, peces gigantes, peces microscópicos, peces siesos, peces multicolores… y mi vida ya nunca será igual desde que descubrí la existencia de los nudibranqueos.

He pasado horas en el barco, en el agua, he hecho pan y galletas para aburrir, he cargado y descargado botellas un millóndoscientascuarentayochomil veces, he aprendido a abrir cocos en menos de… diez minutos, una vez tuve la suerte de ver una tortuga desovando en la playa. 
También me tropecé cientos de veces y cientos de veces me volví a poner en pie, y una noche me di el lujo de salir de fiesta y pasármelo como una enana.
Recordaré las Seychelles como el lugar en el que aprendí identificación de peces, de corales y metodología de investigación en arrecifes de coral.


También me tropecé cientos de veces y cientos de veces me volví a poner en pie, y una noche me di el lujo de salir de fiesta y pasármelo como una enana.
También he tenido días de mierda, pero de eso… no tengo fotos.
Un beso muy grande. Nos vemos muy pronto!
martita
domingo, 29 de noviembre de 2009
PISANDO TIERRA FIRME CON VISTAS AL MAR
Últimamente, cuando buceo con snorkel y me sumerjo conteniendo la respiración me doy cuenta de que hay un momento en el que olvido por completo que no puedo respirar bajo el agua. Puede ser la costumbre de bucear con botella o puede ser que desearía tanto tener branquias que simplemente por momentos me creo que soy un pez.
Hace tres día el mar le regaló un tiburón ballena a Gemma, mi compañera de aventuras en las Seychelles, y entonces recuerdo cuando el bosque de Yosemite me regaló un oso a mí. No puedo vivir sin el mar, pero tampoco puedo vivir sin tierra firme. Mis pies necesitan un terreno en el que poder pisar con fuerza para hacerse oír.
Las zapatillas viejas retumban en el suelo mientras corro al ritmo de mis pensamientos, mi corazón palpita con fuerza y mis pulmones me piden la entrada de aire constante… corro por el monte junto al mar… y me siento increíblemente viva.
Besos
marti
sábado, 31 de octubre de 2009
"BUCEAR PARA CREER"
Pero bueno, volviendo a mi exclusivo buceo de ayer, todavía no entiendo muy bien cómo pude disfrutar tanto de un buceo en el que vi cosas que me parten el alma en dos. Supongo que es por la impresión del momento y la reflexión de después. Cuando algo no te deja indiferente, pasa a ser inolvidable. Mi compañera de buceo era Lindsey, la que sin duda sabe más de corales aquí en GVI. El objetivo de la inmersión era identificar corales; ella me señalaba uno y yo escribía en mi tablita el nombre del susodicho. Hicimos el descenso por una línea de boya que llevaba a una trampa de peces que habíamos localizado unas horas antes. Cuando llegamos abajo nos detuvimos a mirar el interior. A medida que me acercaba no acertaba a ver ningún pez y pensé “qué bien… no ha caído ni uno”, hasta que de repente vi revoloteando en el interior lo que me pareció un pez con una de las expresiones más tristes que nunca haya visto. Era un emperador. El pobre pescado, que ya no pez, iba de un lado a otro de la jaula con un nerviosismo exagerado, supongo que tratando de encontrar salida al enrejado imposible.
Debo decir que hablamos de un Parque Nacional Marino en el que está absolutamente prohibido pescar y echar el ancla sobre el arrecife de coral. Existen dos boyas en la Bahía para que los barcos amarren sin necesidad de echar el ancla y aun así nos encontramos a diario con barcos ridículamente anclados a cinco metros de las boyas. Tanto los centros de buceo de la zona como los centros de alquiler de barcos echan el ancla sin pararse a pensar que están cavando su propia tumba. En cuanto a la pesca, desconozco la situación de los pescadores, ignoro si su situación económica es tan crítica que no tienen otra alternativa que pescar dentro del Parque nacional Marino. De lo que sí estoy segura es que los responsables de que esto no ocurra no asumen la tarea de evitar que se ancle o se pesque en un Parque Nacional Marino. No existe ningún tipo de campaña que trate de concienciar a la gente sobre la importancia del arrecife de coral, ni se asume la situación de los pesadores, que no sólo pescan en zonas protegidas sino que además venden tiburón en el mercado local.
Con este post mi intención es que quienes me leen conozcan un poquito más sobre la situación real del arrecife en Las Seychelles. No es ninguna sorpresa descubrir que, incluso en lugares como este, el gobierno y las autoridades responsables de la preservación de los recursos nacionales no asumen su tan imprescindible papel para la conservación de estos.
Y bueno, como me he puesto muy seria, quiero terminar este post con dos fotos que muestran la belleza de la cual hablo y protejo tan cegadamente. La primera foto es de una preciosa raya de metro y medio de ancho que vi el pasado sábado en Sharks Bank, uno de los sitios de buceo más solicitados por aquellos que quieren disfrutan de un buceo profundo en Mahé.
Gracias de nuevo a aquellos que me leeis :)
marta
sábado, 10 de octubre de 2009
EL GUSANILLO DEL BUCEO...

La pasada expedición, en la que yo era voluntaria, estuvimos contando peces durante semanas. Esta vez estudiaremos los corales. Catorce familias y cuarenta y siete géneros. Tengo que reconocer que los corales es algo que me impresiona… Los primeros buceos que he dedicado a aprender a identificarlos han sido como viajes a un mundo paralelo. En un instante empiezas a ver el fondo marino con otros ojos, las cosas más minúsculas e insignificantes aparecen ante tus ojos llenas de color y de vida. Cientos de corales brotan de todos los rincones posibles del arrecife y descubres con alegría cómo las Seychelles empieza a levantar cabeza tras el duro blanqueamiento del 98.
De pronto hay vida infinita allí donde miras y los 45 minutos que pasas bajo el agua se convierten en un viaje que transcurre en un metro cuadrado pero en e
l cual se concentran casi tantos corales y seres como estrellas en el cielo. En estos buceos el tiempo se me pasa volando y cuando llega la hora de salir me apetece ponerme a lloriquear como una niña pequeña que no quiere irse del parque a casa. Y como si de un parque se tratase,los seres que con más ansia busco y persigo son los nudibranqueos, o lo que podríamos llamar gusanos de mar.
Son pequeñitos, de preciosos colores, rayados o con lunares, con branquias que parecen coronas o elegantes plumeros… Se esconden por el arrecife en busca de su comida favorita. La mayoría de las especies se alimentan de algas, esponjas, anémonas y corales blandos.
Sus brillantes colores no son sino una alerta a sus predadores de la toxicidad de su cuerpo. Ningún pez sería capaz de olvidar la experiencia de llevarse uno a la boca… Yo, personalmente, cada vez que veo uno soy incapaz de olvidar la experiencia…


Recuerdos desde las profundidades del Índico,
Marta
*Elias, thanks for your nice pictures… ;)
viernes, 31 de julio de 2009
LA HISTORIA DEL PLÁTANO Y EL AUTOBÚS
Ayer fue la segunda vez en mi vida que un extraño me regala una sonrisa y un plátano en un autobús. La primera vez fue en la India hace cuatro años, en un autobús suicida con un conductor que parecía reirse de los acantalidados infinitos mientras yo pensaba en la muerte digna del viajero... Éstábamos Juan y yo apretados contra un tipo que desprendía un olor doloroso y penetrante, nos mirábamos el uno al otro con sufrimiento, pensando en las diez horas de viaje que todavía nos quedaban por delante. En un momento dado el conductor tomó la sabia decisión de darnos un
respiro a todos, o al menos a nosotros dos, y paró unos diez minutos para ir al baño y demás. Al volver al autobús, Juan y yo recuperamos nuestros asientos con la triste pero sincera esperanza de que aquel hombre de ropas deshilachadas y olor podrido decidiera sentarse en otro lado. Muy en contra de nuestros planes, el hombre nos buscó con la mirada y recuperó su siento a nuestro lado. Nada más arrancar el autobús, aquel hombre por el que empezamos a sentir un incontrolable rechazo y quien no parecia tener más posesión que cuatro dientes rotos y un trapo que utilizaba como bolsa sacó unos plátanos de la nada y nos los ofreció con una enorme sonrisa. Tal vez tardamos dos segundos en reaccionar y aceptar aquellos plátanos pero fueron dos segundos de esos que se estiran de manera que cientos de fotogramas y pensamientos se cruzan incontrolables por tu mente. Me dejó clavada en mi asiento, pensando en la lección de generosidad que inocentemente ese hombre me había dado. Generosidad por simplificar y llamarlo de alguna manera... no p
udimos evitar sufrir un sentimiento de culpa horroroso, plantearnos qué tipo de valores arrastra nuestra cultura que hacen que un gesto tan humano y natural nos suponga una situación de culpa absoluta. La escena del autobús y el plátano la arrastro desde entonces como una de los momentos m
ás bonitos de mi vida.
Ayer volvía de Victoria, la pequeña capital de esta república, con dos compis de GVI en un autobús del mismo estilo suicida que el de la India. Esa vez con más cayo y sin miedo - porque a todo una se acostumbra -, y cada cual sentado en donde bien pudo encontrar un hueco. Jenni y yo encontramos hueco al final del autobús y compartimos asientos con un grupo de cuatro mujeres, tres de ellas amigas. Parecían haber pasado el día en la capital comprando y paseando, charlaban en su francés criollo y se reían alegremente. En un momento dado sentí que alguien me tocaba el brazo suavemente y al girarme dos de ellas me miraban sonrientes con un ramo de plátanos entre sus manos. No me dijeron nada, me sonrieron y agitaron los plátanos suavemente para que cogiera uno sin miedo. Cogí uno emocionada, les di las gracias como bien pude en francés y avisé a Jenni que estaba delante nuestro para que se volviera a coger uno también. Para más sorpresa, golpearon el hombro de la mujer seychellois sentada junto a Jenni y le ofrecieron uno a ella también. De nuevo un plátano y un autobús me hacen feliz, otro rec
uerdo inolvidable para el cajón de los momentos más dulces de mi vida.
El viaje duró una hora y recorrimos selva como si la isla fuera diez veces más grande de lo que realmente es. Llegamos a la costa justo después del atardecer y la última media hora bordeamos la playa de manera que al estirar la mano por la ventana casi llegaba a tocar la orilla. En el horizonte, los últimos rayos del sol dibujaban las siluetas de las islas de enfrente y mi retina registraba la imagen como si fuera la portada del libro de mi vida. Pensé en el mar, en lo que había debajo de esa inmensa capa azul y en lo que poco a poco voy aprendiendo de él...
En 1999 los arrecifes de las Seychelles sufrieron el mayor desastre medioambiental de su historia, un blanqueamiento que acabó con prácticamente todos los corales de las islas. La temperatura del agua subió hasta alcanzar los 34°C y se mantuvieron así
durante ocho largas semanas. En contra de lo que muchas veces se cree, los corales son animales y suelen vivir en aguas con temperaturas que oscilan entre los 24°C y los 30°C. En el caso de darse un aumento tan grande en la temperatura del agua, una semana resulta el tiempo límite de vida de un coral, es decir, después de una semana algunos corales podrían recuperarse y crecer de nuevo, pero ocho semanas seguidas se traduce en muerte asegurada. Así, en 1999 un 98% de los arrecifes de coral en las Seychelles murieron,inguna anémona sobrevivió, murieron el 100% de todas ellas. Han pasado diez años y en todo ese tiempo se ha recuperado un 34% de los corales. Las anémonas están reapareciendo muy poquito a poco, pero sin duda es una enorme aleg
ría. El pececillo de la foto adjunta es un pez payaso, que es propio de las anémonas. Allí donde ves uno, tiene que haber una anémona detrás que el pez protejerá valientemente. El de la foto es un "Seychelles Anemoniefish", Amphiprion Fusocaudatus.
Como es de imaginar, la muerte de los corales supone la muerte de muchos peces ya que muchos se alimentan de corales y los que no, se alimentan de esos peces que comen corales... Pero existe el caso de darse lo contrario, esto ocurre a veces con una estrella de mar conocida como "corana de espinas". La corona de espinas puede alcanzar el medio metro (o más) de largo y tiene a lo largo de todo su cuerpo unos pinchos que pueden llegar a medir cinco centímetros de largo. Estas estrellas se alimentan a base de corales, pueden llegar a deborar colonias enteras en poco tiempo. Existen programas de conservación marina que se dedican a sacar coronas de espinas de los arrecifes cuando se dan plagas, pero existe un debate en torno a la eficacia de este tipo de programas. De manera natural la corona de espinas se fortalece cuando se ve atacada, busca estrategias de defensa como esconderse bajo rocas y corales, y así estos programas provocan lo contrario, hacen qu
e las coronas de espinas sean más fuertes todavía y se de una infección crónica por supervivencia. Además, no debemos olvidar que la corona de espinas es parte del arrecife de coral y que por tanto forma parte de la cadena alimenticia. Así como ésta se alimenta de corales, existen predadores en el arrecife que son predadores naturales de la corona de espinas, entre ellos están los peces emperadores y peces gatillo que se las comen cuando todavía son juveniles. Su predador más temido es la GIANT TRITON SHELL, que se la puede comer entera cuando es adulta y la digiere durante una semana refugiada tranquilamente bajo una roca. Por tanto, la corona de espinas puede ser un peligro para el arrecife cuando se produce una plaga, pero al mismo tiempo sacarlas deliberadamente de su entorno puede tener ciertas consecuencias negativas como la infección crónica por supervivencia, además de recortar el alimento de muchos otros seres del fondo de coral. Según Udo Engelhardt, que lleva años al mando de este tipo de programas, sólo cuando se dan más de 30 coronas en una hectaria debemos preocuparnos. Mientras tanto, lo mejor es dejar que la naturaleza haga con su vida lo que quiera...
marta
* Entre mis lectores sé que hay biólogos (marinos o no), buceadores y sabios varios que saben mucho sobre fondos marinos y conservación. Me encantaría que participarais con vuestros conocimientos, que aportarais datos o anécdotas interesantes y que por supuesto os sintiérais con confianza de sobra para criticar a esta principiante del mundo marino si algo de lo que escribe os genera una espinita en vuestros cerebelos ;) Gracias!
p.d. no todas las fotos son mías... agradecimientos a los fotografos que me regalan sus bonitas fotos!
viernes, 17 de julio de 2009
VOLUNTARIADO EN GVI SEYCHELLES, ¿TE APUNTAS?

Empezando por los requisitos para ser voluntario, son estos:
- Inglés. Es necesario hablar inglés ya que todas las clases, lo talleres, los peces, los libros, los intstructores... todo es en inglés. Resultaría realmente complicado venir aquí sin un nivel de ingles medio-alto. EL programa en México es igual, es necesario hablar inglés a pesar de ser México... :(
- Curso de Buceo nivel Open Water. Una vez estáis en el campamento podeir realizar otros niveles como el Avanzado o el de Rescate, pero para poder ser aceptado es necesario venir aquí con el nivel Open water. En este caso parece que en México hay un voluntariado en el que puedes ir sin saber bucear y que allí te preparan.
- Dinero, cómo no. Este voluntariado es de los que pagas para poder hacerlo. Se realizan expediciones cada tres meses más o menos y son de cinco a diez semanas de duración. El coste dependerá de la duración de la expedición, claro. Para ver costes y fechas pincha aquí. este dinero cubre alojamiento, comida, parte del equipo de buceo y la formación obteniendo titulación en identificación de peces o corales. No incluye billete de avión.
Elegir entre estar cinco o diez semanas no es solo una cuestión de dinero para aquellos que valoren la idea de hacer carrera en conservación medioambiental. Cuando pagas por diez semanas tienes la posibilidad de solicitar unas "prácticas" y quedarte durante la siguiente expedición de diez semanas sin coste alguno, formando parte del equipo organizativo, e incluso existe la posibilidad de obtener un trabajo pagado para las siguientes expediciones. Por supuesto, este tipo de cosas ya dependerá de los méritos de cada cual...
En cuanto al campamento, todo es muy básico y aunque el lugar es extremadamente fotogénico, la estancia en GVi no son unas vacaciones de buceo. Nos levantamos a las 5.45 de la mañana, nos encargamos de la limpieza del campamento, del cuidado del barco y buceo, de preparar
desayuno/comida/cena para unas 30 personas y de llenar las botellas de aire comprimido. El número de voluntarios suele ser de unas 25 personas. los cuartos son mixtos y duermen unas ocho personas en cada uno. Hay un baño para ellos y otro para ellas con dos duchas en cada uno, con estupendos chorros de agua fría. la alimentación es básicamente vegetariana (pasta, arroz, cereales, fruta y verdura) hay pescado una o dos veces por semana y la carne no está incluida (si alguien quiere carne tiene que pagarla y comprarla aparte. Mis compañeros lo hacen una vez por semana)

todas las tareas se hacen por grupos. Se divide a
los voluntarios en cuatro y las tareas rotan diariamente. Se bucea una o dos veces al día, primero para formarse en identificación y luego para la investigación en sí. Los buceos recreativos no están incluídos pero se pueden organizar para algún fin de semana con un centro de buceo con el que GVI colabora, recibiendo descuentos por ser voluntario de GVI.

Por último, decir que el trabajo de GVI en las Seychelles empezó hace once años, después del masivo blanqueamiento de sus arrecifes (un 98% del arrecife murió) y desde entonces se dedica a recoger datos sobre la situación de los arrecifes de coral y toda la vida marina que gira en torno a ellos. GVI se basa en estudios a largo plazo, recoge información de manera que se va obteniendo un importante historial de la situación del arrecife en los últimos años, basándose en especies que por alguna razón son de interés científico. Este interés puede ser el peligro de extinción (como el caso de las tortugas9, sobreabundancia (como en el caso de la corona de espinas-estrella de mar que se alimenta de corales9, sobrepesca y cambio climático. los datos recogidos son analizados por MCSS y forman parte en estudios y artículos reconocidos a nivel mundial - colaborando con otras organizaciones como CoralReefCare.
Y bueno, básicamente eso es lo que os puedo contar a día de hoy. para cualquier cosa no dudéis en preguntarme, podéis escribirme directamente a mi correo o dejarme un comentario en el blog.
Espero haber resuelto vuestras dudas!!
Un beso,
marta
domingo, 5 de julio de 2009
PECES DE COLORES ALEGRAN LA VIDA DE MAHÉ
GVI divide sus expediciones en dos tipos; identificación de corales e identificación de peces. En esta ocasión, me ha tocado identificación de peces. Estudiamos peces de varias familias: peces mariposa, peces ángel, peces loro, TRIGGERFISH, meros, sweetlips, rabbitfish, wrasses, squirrelfish, soldiers, bigeyed...(siento poner el nombre en inglés pero no consigo encontrar la traducción. Si alguien la sbe le agradecería muchísimo que me lo dijera!) Todavía ignoro la metodología que vamos a emplear cuando empecemos con la recogida de datos de los peces bajo el agua, pero mientras tanto, cada vez que salimos a bucear anotamos datos sobre avistamiento de tiburones ballena, tortugas, rayas, mantas, pulpos, langostas y peces tan impresionantes como el mero gigante y el BUMPhead PARROTFISH. Otra actividad que realizamos es la recogida de plancton semanal con el fin de establecer
relación entre el plancton que hay en la zona y los tiburones ballena avistados. Es ahora cuando empieza la tem
porada y los tiburones ballena visitan las Seychelles para saciarse del plancton que hay en sus aguas. Espero tener la suerte de encontrarme con uno cuando me toque salir a por plancton… si consigo una foto será una buena cabecera ;)
En cuanto a la vida en el campamento, poco a poco va tomando forma. Los días resultan increíblemente intensos. Nos levantamos a las 5.45 de la mañana de lunes a viernes y estamos atareados constantemente: organizamos el barco, nos encargamos de la radio, llenamos las botellas para el buceo, preparamos desayuno, comida y cena, limpiamos el campamento y por supuesto, estudiamos y buceamos. Todo está muy bien organizado, estamos dividimos en grupos que cambian semanalmente y hacemos las distintas tareas por rotación. Pasadas las dos primeras semanas, cuando acabemos con los estudios y los exámenes, tendremos más tiempo libre y podremos hacer otro tipo de cosas. Por un lado, algunos de nosotros queremos estudiar
también los corales, y por otro, queremos ponernos manos a la obra con un huerto para ser más autosuficientes ya que comprar verduras a
quí resulta algo complicado (estamos a más de una hora de la capital y encontrar suficientes verduras para todos los que somos no es nada fácil). Sé que muchos de los que me leéis tenéis un huerto o alguna vez lo habéis tenido así que desde aquí lanzo un llamamiento para que nos echéis un cable con información o recomendaciones varias. Cualquier link, texto o demás que pueda sernos de utilidad me hará feliz. 
Y por lo pronto me despido aquí. Las dos últimas botellas están a punto de llenarse y la bahía de Ternay me espera, solitaria y azul. Debo decir que la temporada ahora es de aguas más turbias que durante el resto del año. El sedimento está algo más alborotado y hay más plancton en el agua. Lo bueno de esto es la presencia de tiburones ballena, como decía antes, as
í que no hay mal que por bien no venga. Y desde luego, por mucho que el sedimento se levante no me para nadie a la hora de agarrar las aletas, las gafas e irme a hacer snorkel a la bahía… sin duda, lo que más me gusta hacer cuando tengo un ratito libre :)
Para quienes quieran leerme un poquito más y cotillear sobre el campamento, podéis visitar el blog de GVI en el que he publicado un pequeño texto en inglés y donde encontrareis más fotos e información sobre la vida aquí.
Un beso fuerte,
marti
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