El sol cae en Lizard Island y lo único que se escucha son la brisa del mar y algún pájaro que le canta romántico al atardecer. Sentada en el balcón de la casa de madera escribo en una paz absoluta. El día ha sido ajetreado, hemos salido a bucear y hemos preparado parte del experimento bajo el mar. Ahora disfruto de un té mientras echo la vista atrás a las poco más de 48h que llevo aquí en la isla...
Llegué a Lizard en una avioneta junto con cuatro de mis nuevos compañeros. El vuelo duró una hora y se quedó corto... las vistas a la increíble Gran Barrera de Coral me dejaron sin habla. Una sonrisa cada vez más grande se dibujaba en mi cara a medida que nos acercábamos a nuestro destino. Sin duda, por mucho que a una le digan lo impresionante que es, hay que verlo para poder creerlo, sentirlo y admirarlo. Por ello, este post serán más imágenes que palabras.
Vistos desde el aire, los arrecifes de coral son cuadros pincelados por la mejor de las artistas, la naturaleza.
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Desde lo más alto incluso nuestra avioneta se dibujaba única y resplandeciente sobre las nubes.
Y cuánto más nos acercábamos más impresionante...
Y por fin... Lizard Island apareció frente a mi.
Y así es como llegué a la isla de Lizard y confirmé que existe, que es más bella de lo que dicen y que va a ser dificil sacarme de aquí. Prometo más fotos y más historias :)
Un beso desde el paraíso,
Marta












