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lunes, 19 de julio de 2010

CoMeR CoN el CoRaZóN SaBe MáS Rico mmm...

Algunas veces - no muchas - alguien se anima y me pregunta por qué no como pescado. Bueno, muchos podríais deducir rápidamente que debido al amor que siento por el mar, es lógico que no me guste comer pescado. Pero curiosamente me hice vegetariana antes que buceadora. Debo reconocer que, tras tres años sin comer pescado, todavía no tengo todas las respuestas a una pregunta como esa. Pero aún así tengo. Y muchas.

En Seychelles conocí a una mujer que había hecho su tesis en pesca de arrastre. Me contó que su trabajo de campo consistió en bucear lugares el día antes y el día después de ser arrasados por un barco de pesca. Mientras me contaba todas las atrocidades que había visto (cómo los pescadores cortaban las aletas de los tiburones y los tiraban vivos de vuelta al agua, cómo pinchaban a los peces globo con los arpones para simplemente devolverles al agua, cómo cortaban las colas de las rayas para que no les picaran para luego tirarles también moribundos de vuelta al agua... cómo quedaba el fondo del mar tras su paso), yo pensaba "Joder, esto existe, no es un rumor, no es una leyenda... es que esto está ocurriendo". Incluso yo, me sorprendí a mi misma sorprendiéndome...

Siempre digo que se puede comer de todo un poco y tener conciencia medioambiental -  depende de dónde se compre y el qué -, pero supongo que yo he preferido optar por una postura algo más radical. Esta es mi postura, mi decisión, y nunca he pretendido imponerla. Pero lo que sí me gustaría es que la gente (incluida yo) reflexionara sobre el tipo de alimentación que lleva. Dónde comemos, el qué y por qué. Como a veces no sabemos muy bien por dónde empezar a preguntarnos, lanzo mi anzuelo con forma de película. De hecho son dos películas tipo documental que han salido a la gran pantalla en los últimos meses: Océanos y Un mundo sin peces (he encontrado la peli también bajo el título Salvemos el mar).

¡Por fin, nuestros océanos empiezan a hacerse oír y se hacen hueco en las salas de cine! ¡A lo grande! Eso sí, que nadie salga de ahí pensando que lo que ha visto es una película de ciencia ficción. Desgraciadamente, están basadas en hechos reales. Como la vida misma.

*Si quieres ver más videos online sobre el tema picha aquí.




miércoles, 14 de julio de 2010

CORALES... ¡FLUORESCENTES!

Corales que brillan en la oscuridad, qué os parece. Nos creemos que lo hemos visto todo y de repente la naturaleza nos sale con que los corales pueden aparecer fluorescentes si los alumbras con luz azul.

Pero la naturaleza no es caprichosa... ¿Por qué será? Es todavía un misterio científico por resolver, aunque las teorías ya están encima de la mesa. Una de ellas se basa en un pigmento que los corales han desarrollado para protegerse de la fuerte luz del sol, como quien se unta crema protectora cuando va a la playa. Si esta teoría fuese cierta, existe la posibilidad de que los corales se estén haciendo fuertes ante el calentamiento global y las altas temperaturas que éste conlleva.

De todas formas, aunque esta teoría tiene una visión muy positiva y esperanzadora, no podemos pasar por alto el hecho en sí. Tal vez, esta impresionante luz fluorescente que los corales han desarrollado, no son sino una luz de alarma ante el daño que están sufriendo...

Disfruta del vídeo... pero reflexiona :)

martes, 29 de junio de 2010

EFECTO MAGNETICO

Con esto de que ahora vuelvo a ser estudiante, he recuperado uno de los grandes beneficios que tenía enormemente olvidado: el descuento de estudiante. Qué gran descuento. Cines, transporte, hostales, museos, acuarios… Hoy, por fin, he obtenido mi carnet de estudiante. Toda una satisfacción. Eso sí, que nadie se crea que en los diez días que llevo en Australia una ha sido tonta. Durante estos días he paseado bajo el brazo con un papel que visto así de primeras podía parecer un papelucho de mierda, pero ese papelucho era ni más ni menos que la confirmación de mi plaza en la Universidad. En los autobuses, el acuario, el ferry… en todos estos lugares he entrado con el papelito divino grapado en la cara. Y alehop! Descuento al canto. Total, que he aprovechado para conocer un poco la zona.

El Acuario de Townsville presume de tener el acuario de arrecife de coral más grande del mundo, compuesto por dos millones y medio de litros de agua. La gracia de este acuario tan grande es que en la superficie está abierto al exterior y por tanto los tiburones, peces, corales y demás bichos acuáticos experimentan de manera natural el día y la noche, las lluvias y las tormentas del exterior. Además de este inmenso acuario existe uno que a pesar de ser mucho más pequeño, me gustó mucho más. Contenía corales que son fluorescentes bajo una determinada luz. Supe de esta maravilla por primera vez en el documental de “Expedición Océanos: El Mar Rojo” y parece ser un mecanismo que han desarrollado los corales para protegerse de los rayos del sol cuando estos son demasiado fuertes. Al menos, el documental insinúa que son resultado del calentamiento global. Sea así o no, no deja de ser algo sorprendente. En cuanto al resto del acuario, debo reconocer que no me dio más… Hasta ahora, el Acuario de Monterey en California es el más bonito que he visto, pero si queréis descubrir algunos de los acuarios más impresionantes del mundo podéis echar un vistazo a esta web. Hay fotos impresionantes.

Magnetic island es una isla situada a 25min en ferry de Townsville. Está tan cerquita que es como un barrio más de la ciudad, con unos 2.000 habitantes. El nombre de esta isla no debe pasar inadvertido. En 1770 el Capitán Cook - que le da nombre a mi Universidad - navegó junto a la isla y registró un efecto magnético en el compás que llevaba a bordo. Desde entonces se han hecho algunas investigaciones con instrumentales varios… pero desafortunadamente no se ha descubierto nada al respecto.

Lo cierto es que yo no me llevé mi brújula. El día que pasé allí lo aproveché para hacer una caminata en compañía de Nicole, quien me regaló la inmensa e inesperada sorpresa de ver un koala haciendo la fotosíntesis en la pica de un eucalipto. Lo que no vimos fueron cocodrilos y no lo digo por decir. Según los del hostal era mejor no meterse en el agua porque rondaban un par de cocodrilos por la zona y los locales estaban un poco moscas. Lo que más me jodió fue hacerles caso. Pasado el día conocimos a una familia de australianos que había hecho snorkel tan felizmente en una calita preciosa, ajena a la realidad. Ahí me di cuenta de que, tristemente, a veces es mejor no saber. “¿En qué momento le he tenido yo miedo a un cocodrilo, cago en la leche?” Pensé sentada en la parada de autobús… De la próxima visita a Magnetic island me apuesto una pierna con el bicho a que me meto en el agua.

En definitiva, el carnet de estudiante tiene futuro en mi bolsillo. Eso sí, sin olvidar que las cosas más valiosas son las que no tienen precio, como el anochecer en Magnetic Island - uno de los más impresionante de mi vida.

Un beso del revés,

martita
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