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martes, 29 de junio de 2010

EFECTO MAGNETICO

Con esto de que ahora vuelvo a ser estudiante, he recuperado uno de los grandes beneficios que tenía enormemente olvidado: el descuento de estudiante. Qué gran descuento. Cines, transporte, hostales, museos, acuarios… Hoy, por fin, he obtenido mi carnet de estudiante. Toda una satisfacción. Eso sí, que nadie se crea que en los diez días que llevo en Australia una ha sido tonta. Durante estos días he paseado bajo el brazo con un papel que visto así de primeras podía parecer un papelucho de mierda, pero ese papelucho era ni más ni menos que la confirmación de mi plaza en la Universidad. En los autobuses, el acuario, el ferry… en todos estos lugares he entrado con el papelito divino grapado en la cara. Y alehop! Descuento al canto. Total, que he aprovechado para conocer un poco la zona.

El Acuario de Townsville presume de tener el acuario de arrecife de coral más grande del mundo, compuesto por dos millones y medio de litros de agua. La gracia de este acuario tan grande es que en la superficie está abierto al exterior y por tanto los tiburones, peces, corales y demás bichos acuáticos experimentan de manera natural el día y la noche, las lluvias y las tormentas del exterior. Además de este inmenso acuario existe uno que a pesar de ser mucho más pequeño, me gustó mucho más. Contenía corales que son fluorescentes bajo una determinada luz. Supe de esta maravilla por primera vez en el documental de “Expedición Océanos: El Mar Rojo” y parece ser un mecanismo que han desarrollado los corales para protegerse de los rayos del sol cuando estos son demasiado fuertes. Al menos, el documental insinúa que son resultado del calentamiento global. Sea así o no, no deja de ser algo sorprendente. En cuanto al resto del acuario, debo reconocer que no me dio más… Hasta ahora, el Acuario de Monterey en California es el más bonito que he visto, pero si queréis descubrir algunos de los acuarios más impresionantes del mundo podéis echar un vistazo a esta web. Hay fotos impresionantes.

Magnetic island es una isla situada a 25min en ferry de Townsville. Está tan cerquita que es como un barrio más de la ciudad, con unos 2.000 habitantes. El nombre de esta isla no debe pasar inadvertido. En 1770 el Capitán Cook - que le da nombre a mi Universidad - navegó junto a la isla y registró un efecto magnético en el compás que llevaba a bordo. Desde entonces se han hecho algunas investigaciones con instrumentales varios… pero desafortunadamente no se ha descubierto nada al respecto.

Lo cierto es que yo no me llevé mi brújula. El día que pasé allí lo aproveché para hacer una caminata en compañía de Nicole, quien me regaló la inmensa e inesperada sorpresa de ver un koala haciendo la fotosíntesis en la pica de un eucalipto. Lo que no vimos fueron cocodrilos y no lo digo por decir. Según los del hostal era mejor no meterse en el agua porque rondaban un par de cocodrilos por la zona y los locales estaban un poco moscas. Lo que más me jodió fue hacerles caso. Pasado el día conocimos a una familia de australianos que había hecho snorkel tan felizmente en una calita preciosa, ajena a la realidad. Ahí me di cuenta de que, tristemente, a veces es mejor no saber. “¿En qué momento le he tenido yo miedo a un cocodrilo, cago en la leche?” Pensé sentada en la parada de autobús… De la próxima visita a Magnetic island me apuesto una pierna con el bicho a que me meto en el agua.

En definitiva, el carnet de estudiante tiene futuro en mi bolsillo. Eso sí, sin olvidar que las cosas más valiosas son las que no tienen precio, como el anochecer en Magnetic Island - uno de los más impresionante de mi vida.

Un beso del revés,

martita

miércoles, 12 de mayo de 2010

VUELTA AL COLE 2010. LA AVENTURA DE CONTAR ESTRELLAS DESDE EL CIELO

Townsville tiene vistas a la Gran Barrera de coral. Ni más ni menos. Se dice a veces, de esta barrera, que es el ser animal vivo más grande del mundo ya que se extiende a lo largo de casi 3.000 km de largo. En realidad, la barrera está compuesta por conjuntos de colonias de coral. Pero para mí, algo que puede verse incluso desde el espacio no puede ser reducido a un simple conjunto de colonias. Es algo descomunal, casi inimaginable

Esta barrera debe ser la mejor puesta en escena del mundo en el que vivimos… Cuenta con unas 1.500 especies de peces, más de 4.000 especies de moluscos y unas 400 de coral. Se pueden encontrar dugongos y tortugas verdes, especies que a día de hoy están en peligro de extinción.

Yo, por supuesto, no me iba a perder algo así. En Junio pongo rumbo a Australia sin otra intención que sumergirme – y nunca mejor dicho - en el mundo de la biología marina. Este viaje será más largo que los que he hecho hasta hoy, me quedaré allí tres años hasta completar la licenciatura. Estoy… que no quepo en mí de felicidad, impaciencia y miedito, todo junto. La universidad a la que voy es James Cook University y pasaré mi primer semestre en una residencia de estudiantes internacionales, cosa que no hice con 18 pero que voy a hacer con mis casi 30 años. Qué cosas.

Así que estoy vuelta a la carga y con ello mi blog. Ahora que por fin voy a aprender sobre el mundo marino y el maravillooooooso mundo de las ciencias en su más pura esencia (a ver, los de ciencias, ¿existe alguna asignatura que se llame química hidráulica? me suena… y me suena muy mal. Socorro), podré aportar al blog lo que siempre quise, información útil de fuentes fiables, no sacadas del bolsillo de mi chaleco de buceo. Lo que me gustaría con el tiempo es poder escribir en mi blog cosas interesantes sobre lo que pasa con nuestros océanos. Me gustaría poder entender y explicar de manera consistente algo tan sencillo como porqué debemos cerrar nuestros grifos al lavarnos los dientes o apagar las luces cuando no las estamos usando. Cómo podemos, con pequeños gestos cotidianos, hacer de este mundo algo mejor para nosotros y para los que están por venir.

Y mientras yo aprendo todo esto, que no es poco, os animo a que disfrutéis del mar. De todo lo que nos da el mar… y no dispuesto en un plato… sino vivo, coleteando frente a ti bajo el agua. Y navegarlo, bucearlo con tubo, con botella, flotar en alta mar, aguantar la respiración con los ojos abiertos como un pez globo, ir a ver un iceberg, jugar con leones marinos, flotar junto a un tiburón ballena… Y mirar el mar desde un barco, desde la orilla, desde un faro… sentirlo en rabia, en calma… y porqué no, contar estrellas.

Un beso grande,

martita

sábado, 12 de diciembre de 2009

UN MAR DE RECUERDOS

Aquí se acaba mi experiencia en las Seychelles. Tengo la maleta hecha y estoy esperando a que el sol suba alto para despedirme de la Bahía de la mejor manera posible; con tubo y aletas.
Recorreré el arrecife satisfecha, poniéndole nombre a los corales y a los peces que nadan a mi alrededor, feliz de saber que me marcho de aquí sabiendo algo más sobre las profundidades del mar.

Recordaré las Seychelles como el lugar en el que aprendí identificación de peces, de corales y metodología de investigación en arrecifes de coral. En las Seychelles también enseñé lo que pude a quienes llegaron detrás de mí; peces, corales, buceo avanzado y primeros auxilios. Cada lunes y martes disfruté de los talleres de conservación marina con 41 niños y niñas que reunidos en la playa venían a aprender de mí pero que al final me enseñaron más cosas ellos a mí…

He visto tiburones de punta blanca, de punta negra y tiburones limón. He visto tortugas, rayas, morenas, pulpos, langostas, calamares, peces caja, peces globo, peces león, peces loro, peces conejo… caracolas, estrellas de mar, peces gigantes, peces microscópicos, peces siesos, peces multicolores… y mi vida ya nunca será igual desde que descubrí la existencia de los nudibranqueos.

He pasado horas en el barco, en el agua, he hecho pan y galletas para aburrir, he cargado y descargado botellas un millóndoscientascuarentayochomil veces, he aprendido a abrir cocos en menos de… diez minutos, una vez tuve la suerte de ver una tortuga desovando en la playa.
También me tropecé cientos de veces y cientos de veces me volví a poner en pie, y una noche me di el lujo de salir de fiesta y pasármelo como una enana.

Y como siempre, lo mejor que una puede llevarse de cualquier lugar es amistad. Elías fue mi mejor compañía durante los primeros meses. Con él descubrí las Seychelles, por tierra y por mar, reí hasta reventar y arreglé el mundo durante horas en interminables charlas.
Gemma ha sido la mejor compañera de trabajo y cuarto que nunca pudiera haber tenido. Con ella me he escaqueado de la jefa decenas de veces, me he bañado en cueros en alta mar y he visto miles de películas a la luz de las velas. A ambos les doy las gracias por hacer de mis días en las Seychelles algo inolvidable, les deseo lo mejor y espero volver a verles algún día no muy lejano :)

También he tenido días de mierda, pero de eso… no tengo fotos.

Un beso muy grande. Nos vemos muy pronto!
martita
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